Vocabulario. Productividad.

Relación entre el resultado de una actividad productiva y los medios que han sido necesarios para obtener dicha producción. La productividad agrícola se mide como la relación entre la producción (que suele medirse por el valor de mercado del producto final) y los factores productivos.

La productividad agrícola puede también ser medida por la eficiencia general con la que los factores productivos son utilizados conjuntamente (productividad total de los factores). Este método compara índices de producción con índices de factores. De ésta manera se detecta parcialmente cuál es realmente el factor productivo que hace mejorar la productividad (generalmente suelen estar asociados con mejoras tecnológicas o institucionales).

La productividad agrícola de una región es importante por varios motivos; aparte de las ventajas evidentes de ser capaces de producir más alimento. Aumentar la productividad de las explotaciones mejora las posibilidades de crecimiento y competitividad en los mercados agrícolas, así como, las posibilidades de ahorro y la distribución de la renta. El incremento de la productividad de una región genera una ventaja comparativa en los productos agrícolas, con lo cual la región será capaz de producir la misma cantidad de producto a un coste menor que otras regiones competidoras. Por lo tanto, la región aumenta su competitividad en el mercado mundial, atrayendo más consumidores y aumentando el nivel de vida de sus habitantes.

Aumentar la productividad agrícola en una explotación, implica incrementar la cantidad de producto final sin que, paralelamente, se produzca un incremento de la superficie. Otra cosa es que ese incremento sea o no rentable, es decir, si los factores de producción (recursos naturales, humanos y capital) utilizados para producir esa modificación en la producción total, compensan el aumento de la misma. Un aumento de la producción puede no ser  rentable, si para producirlo se han puesto en marcha una serie de factores que han incrementado los costes de producción. Por el contrario una explotación puede ser rentable con una producción baja si, para ello, los factores de producción necesarios o costos totales, son reducidos. Por ejemplo, si por la producción total de una explotación cualquiera un agricultor obtiene un beneficio bruto de 100 € y, para producirla ese mismo agricultor ha necesitado 80, el beneficio será de 20, sin embargo puede que con una producción de 50 el beneficio sea mayor si los factores le han supuesto un gasto de 20.

Normalmente cuando una explotación se intensifica incrementando los factores de producción y, por tanto, los gastos totales, también aumenta la productividad y, en consecuencia los beneficios.