Vocabulario. Olivicultura.

Según la RAE se define como el cultivo y mejoramiento del olivo. Esta definición podríamos enriquecerla, utilizando la descripción que Manuel Pajarón hace en su libro:

«En España el olivar se extiende desde las campiñas hasta las sierras, desde el nivel del mar hasta cotas superiores a los 1.300 metros de altitud; ocupando solanas y umbrías, cerros, laderas, valles y llanos; más frecuente sobre suelos calizos, también se presenta sobre otros substratos. A esta heterogeneidad espacial se añade una gran variabilidad en niveles productivos, en el tamaño de las fincas, en el marco de plantación, en las técnicas de cultivo, en las variedades empleadas, en todo. Los olivares ecológicos también.

Para conseguir una idea de conjunto, y ordenar de alguna forma la extensa gama de situaciones diferentes, puede ser útil una clasificación en tres grandes bloques, según las técnicas de cultivo y la estructura de la plantación:

-Olivicultura tradicional.Con producciones medias inferiores a 200-300 kg/ha de aceite. Basa su permanencia en efectuar gastos mínimos y recoger la cosecha cuando compensa. Los cuidados culturales no provienen de planteamientos “técnicos modernos”, sino de conocimientos empíricos conseguidos a lo largo de generaciones. Actualmente es difícil encontrarla en estado puro, especialmente en las regiones más productoras, siendo más frecuente hallar olivares con estas características básicas, pero con aportaciones de “técnicas modernas” o con determinadas adaptaciones a los medios de producción actuales.

-Olivicultura intensiva.Responde a esquemas “modernos”, en los que prima la rentabilidad monetaria sobre otro tipo de consideraciones. Con una fuerte base “técnica”, este tipo de olivicultura se comenzó a practicar en el último tercio del pasado siglo, por lo que las plantaciones son, en general, muy jóvenes. No es frecuente encontrar plantaciones de este tipo en producción ecológica en España, sí en los nuevos países productores.

-Olivicultura especializada.Comprende aquellas plantaciones de carácter tradicional por su estructura productiva, que están situadas en un medio favorable, sin una carga excesiva de factores limitantes, lo que permite la aplicación de técnicas de cultivo “modernas” con resultados buenos o aceptables, que se transforman en un incremento de la productividad. Este grupo incluye la gran mayoría de los olivares adultos de las zonas olivareras de importancia. Dentro de este grupo podrían distinguirse dos subgrupos: olivares de sierra y olivares de campiña. La principal diferencia entre ellos, aparte de la situación geográfica, es la carga de factores limitantes que soportan, mucho mayor en los primeros a causa del relieve. La frontera entre estos olivares de sierra y los “tradicionales con adaptaciones” no es neta.

Los olivares ecológicos se encuentran fundamentalmente en el primer y tercer grupo. En el primero estarían los olivares tradicionales, poco o nada modernizados y que para su conversión o adaptación a los reglamentos de la agricultura ecológica, no han necesitado prácticamente ninguna transformación, pero tampoco tienen producciones significativas no constantes. La mayoría de los olivares ecológicos están en el tercer grupo, en la olivicultura especializada».

No obstante, clasificar la tipología existente es un proceso complejo que corre el riesgo de dejar al margen situaciones difícilmente encasillables.