Vocabulario. Biomasa.

Materia orgánica procedente de los seres vivos de un determinado lugar. Usada en la agricultura como aporte, bien como resto natural, bien como resto residual (humus, restos triturados, compost…), es considerada un elemento muy beneficioso desde muchos puntos de vista, incluso como contribución a la disminución de emisiones de efecto invernadero.
 
Sin embargo, como cultivo energético destinado a la producción de biocombustibles (etano y biodiesel) o energía eléctrica presenta importantes inconvenientes medioambientales ya que, por una parte, reduce de manera importante la superficie cultivada destinada a alimentos, o utiliza alimentos para producir combustible con la consiguiente subida de precios (el 99% de los biocombustibles producidos en 2011 procedían de cultivos alimenticios) y, por otra, la producción, en muchos casos, se hace a costa de la deforestación de espacios naturales. Es por ello que calificarla de energía alternativa o energía renovable, es un asunto cuanto menos cuestionable. Personalmente creo que los beneficios energéticos derivados de su uso, no compensan los perjuicios medioambientales generados en su producción. Destinar ingentes cantidades de supeficie agraria útil a su producción, no solo reduce la disponibilidad de alimentos, sino que obliga a aumentar la superficie agraria a costa, en muchos casos, de espacios naturales de alto valor ecológico. No se trata pues, desde el punto de vista ecológico, de una energía alternativa a los combustibles fósiles. Tampoco puede hablarse de energía renovable en sentido estricto puesto que su producción, no solo no cuenta con espacios ilimitados sino que además, los existentes agotan su fertilidad, en muchos casos de manera irreversible. En cuanto a la producción de energía eléctrica a partir de restos orgánicos procedentes de la actividad agraria, como ocurre con los derivados de la molturación de la aceituna, si bien resulta interesante desde una óptica energética, también es cierto que aprovechados para compostaje tienen repercusiones agronómicas y ambientales beneficiosas tales como, la mejora de la estructura físico-química del suelo, la reducción de abonos de síntesis, la mejora de la calidad de los alimentos, y un largo etcétera de efecto directos e indirectos, algunos de los cuales, han sido tratados ampliamente en la página y contribuyen a la sostenibilidad del agrosistema en particular, y del medio en general.
 
En consecuencia, y desde mi punto de vista, los llamados biocombustibles no deben ser calificados como energía renovable, ni alternativa, ni sostenible…, por el contrario el concepto debiera ser revisado ya que, en lo que a la agricultura sostenible se refiere, resultan un importante impedimento, en un contexto además, en el que la producción de biocombustibles crece a un ritmo vertiginoso, en un solo decenio se ha multiplicado por cinco.
 
Este planteamiento no es del todo aplicable a la biomasa derivada de la actividad oleícola, fundamentalmente la procedente de almazaras (orujo, alpechín, alperujo, hueso, hojas…) y de las entamadoras (hueso de deshuesado de aceitunas). En este caso se trata de subproductos originados indirectamente de un cultivo que no tiene como objetivo prioritario la producción de biomasa, sino la producción alimentaria (aceite y aceituna de mesa). Lo ideal sería la dedicación íntegra de estos derivados a la fertilización del propio cultivo pero, ya que esto no es así, su utilización como energía térmica y eléctrica es una alternativa.