Artículo. "El estudio español que ha revolucionado el mundo".

Marisol Guisasola. "El estudio español que ha revolucionado el mundo" XL Semanal ABC nº 1362. Diciembre 2013.

Jamás un trabajo científico español había tenido tanto eco a nivel mundial. Con el máximo rigor, el estudio `PREDIMET´ ha demostrado que, a la hora de prevenir ictus o infartos, nada como la dieta mediterránea.

¿Cómo se previene mejor un infarto o un ictus? ¿Con una dieta baja en grasas o con una mediterránea, rica en aceite de oliva virgen y en frutos secos? Si vive en EE.UU., seguramente señalará la primera opción; si vive en España, la segunda. En cualquier caso, ninguna respuesta estaba basada hasta ahora en certezas, porque nunca un estudio había valorado científicamente el efecto de la dieta mediterránea sobre el riesgo de infarto e ictus.

El primero que lo ha hecho ha sido un ensayo español –el estudio Predimed-, y sus conclusiones son claras: un 30 por ciento de los ataques cardiacos, ictus y muertes por enfermedad cardiovascular podrían prevenirse -¡incluso en personas con alto riesgo!- con una dieta mediterránea rica en aceite de oliva virgen extra o en frutos secos… incluso con un vasito de vino en las comidas.

Publicado en New England Journal of Medicine, el estudio ha sido considerado tan relevante que los expertos creen que cambiará los dogmas nutricionales. Supone el triunfo del `enfoque mediterráneo´, más visible y grato al paladar, frente al `enfoque sajón´, más abstencionista y puritano. Una especie de contrarreforma que prueba que, en cuanto a grasas, la procedencia es crucial y la restricción, desaconsejable. «El aceite de oliva virgen extra y los frutos secos son muy ricos en grasas –explica Ramón Estruch, investigador principal del ensayo-, pero son grasas saludables, con una tradición milenaria de uso sin riesgos conocidos».

En busca del máximo rigor, 18 grupos de investigación en más de 200 centros de salud de toda España trabajaron en un estudio que combinó «investigación básica (de laboratorio), investigación clínica (incluyendo a los médicos de familia en la atención primaria) e investigación epidemiológica y de salud pública –detalla Estruch-. Optamos por una muestra de gran tamaño (7447 voluntarios de entre 55 y 80 años con alto riesgo cardiovascular) y los seguimos diez años, de 2003 a 2013». El esfuerzo ha demostrado que la dieta mediterránea es mejor y más sana que el mejor de los fármacos. «Gastamos millones de euros en medicamentos para reducir el riesgo cardiovascular y resulta que esta dieta excede con mucho los beneficios de esos fármacos», señala un artículo publicado en la revista Heart. Y apunta un dato significativo: «Las estatinas [uno de los medicamentos más utilizados para reducir el riesgo cardiovascular] apenas reducen dicho riesgo en un 25 por ciento. ¡Pues la dieta mediterránea lo hace en un 30 por ciento, y sin costes añadidos para el sistema sanitario!».

¿Qué menú se recomienda?

• Consumir 3 o más raciones de fruta y 2 o más raciones de verdura al día.
• Legumbres, tres veces por semana.
• Cocinar con sofritos (de cebolla, tomate y otras verduras con aceite de oliva virgen) dos por semana.
Consumir 3 raciones semanales de pescado azul; el resto, seleccionar pescados blancos y mariscos.
• Tomar un vaso de vino con las comidas, pero evitar otros alcoholes.
• Abstenerse de tomar carne 1 o 2 días por semana. Cuando se consuma, optar por la de pollo, pavo o conejo en detrimento de la ternera o el cerdo.
• Tomar pan integral y evitar dulces refrescos con gas y mantequillas.
• Los lácteos, siempre desnatados o semidesnatados.
• Comer 35 gramos de frutos secos al día, sobre todo nueces y avellanas.